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Chicas y chicos de este planeta, os voy a decir una cosa que seguramente rompa vuestros esquemas mentales: el príncipe azul no existe, y las damiselas en apuros a las que rescatar, tampoco. Pantomimas, cuentos de Disney, de Hollywood y de otros tantos.

“Chico conoce a chica, chica conoce a chico, se enamoran al instante, tienen cero problemas y viven felices para siempre” – déjame que me ría…JAJAJAJAJAJAJA…¡PANTOMIMAS! ¡NO NO y NO! ¡Ojo! Que no estoy diciendo que el amor no exista, ¡todo lo contrario! Sigue leyendo y verás por donde van los tiros…

Niégate a sufrir por amor, encuentra tu lugar en la soledad y no permitas que el deseo de amar esté por encima de todo – Walter Riso.

Hubo una época en mi vida en la que iba de relación mala a relación peor, siempre atraía el mismo tipo de hombre, chicos alérgicos al compromiso a los que siempre les encantaba tener varias damiselas a la vez pululando a su alrededor (yo entre ellas). Yo no entendía como tenía tan mala suerte en el amor (presta atención a mi lenguaje por favor), pobrecita de mí, mis amigas tenían novio y yo no y, además, siempre conocía al tipo de hombre equivocado. Y así pasaron los años, hasta que, harta de repetir la misma relación constantemente (pero con diferentes actores), topé con quien fue mi hada madrina durante un tiempo. Ella me enseñó que la mala suerte no tenía nada que ver, y que yo de pobrecita no tenía nada.

El problema radicaba en mis creencias erróneas en cuanto al amor, a mi misma y a las relaciones de pareja. Este es un mal común, hemos crecido viendo películas donde el amor es la fuerza que mueve montañas, que lo puede todo. Hemos visto la parte bonita del enamoramiento pero, a estas alturas, ¿todavía te crees que el amor es un cuento de hadas? Déjame que te de unos insights para que dejes de besar sapos (o sapas) y conozcas por fin a esa persona tan especial (si es eso lo que quieres):

  1. La relación que tienes con los demás es un reflejo de la relación que tienes contigo mismo: si siempre encuentras personas que no se interesan lo suficiente en ti o que no te valoran, hazte las siguientes preguntas. ¿Tú te valoras?, ¿te interesas y preocupas por ti mismo?
  2. Conócete y amate: no esperes conocer a otra persona en profundidad y quererla si tú no tienes ni idea de quién eres. Dedica tiempo a estar a solas contigo mismo, a aprender a amarte y a redescubrirte antes de empezar una relación.
  3. ¿Tienes hambre emocional? Cuando nos sentimos vacíos por dentro, inseguros y con poca o cero confianza en nosotros mismos, nos juntamos con cualquiera para que tape ese vacío emocional. Este es el error número uno. Nadie puede tapar ese vacío excepto tú. Cuando tienes muchísima hambre normalmente arrasas con lo primero que ves, ¿no? Y te da lo mismo comerte un aguacate (sano) que una pizza (menos sano). Lo mismo pasa con el hambre emocional, te agarrarás a lo primero que pase, y te aseguro que cuando se tiene hambre emocional…las relaciones pueden llegar a ser muy destructivas.
  4. ¿Qué quieres? ¿Te has parado por un momento a pensar en lo que buscas en una relación? Antes de meterte a lo loco con otra persona, analiza lo que buscas en esa persona ideal. Si quieres alguien honesto y la persona con la que sales no deja de mentirte, ¿para qué sigues ahí?
  5. ¿Realmente quieres tener pareja? Muchas veces buscamos tener pareja por nuestra edad, porque es lo que toca, porque es lo correcto, porque todos nuestros amigos están casándose. Sea la razón que sea, pregúntate a ti mismo (y se honesto) si de verdad quieres tener pareja y para qué. No te dejes llevar por los convencionalismos sociales, haz las cosas porque tú quieres hacerlas, no porque te lo digan los demás.
  6. No temas la soledad: cuando nos sentimos solos no es por la falta de compañía. Podemos estar rodeados de mil personas y sentirnos así. Esto pasa porque no estamos en contacto con nuestro niño interior, es decir, con nosotros mismos. Si tú no te quieres y no valoras tu presencia, te aseguro que por más relaciones que tengas, no solucionarás nada.
  7. Disfruta de la soltería: aprende a estar solo, a hacer las cosas que te gusten. Es el mejor momento para centrarte en ti, cuidarte, mimarte y hacer lo que tú quieras. Cuando aprendas a estar bien a solas, podrás estar bien con alguien más.
  8. Olvida aquello de la media naranja: no existe ninguna media naranja ni ninguna persona que te vaya a completar. Cuando dos personas se unen es para construir un futuro juntos, pero no dependen el uno del otro ni se necesitan para ser felices. Tú eres una naranja entera, si te juntas con otra persona que sea porque así lo quieres, no porque te sientas vacío o incompleto. Trabaja en ti para llenar ese vacío primero.
  9. Aprende de tus anteriores relaciones: si has repetido un mismo patrón de pareja, analiza los por qué. ¿Qué buscabas en esas relaciones? ¿Qué carencias buscabas tapar? ¿Para qué estabas con personas que no querías? ¿Estabas con ellas por estar, por miedo, por comodidad?
  10. Conviértete en la persona que deseas atraer: si buscas a una persona honesta, buena, compasiva, primero conviértete tú en esa persona. No esperes tener una relación con una persona generosa si tú eres egoísta. Trabaja en ti lo primero.

Recuerda que si quieres tener una relación de éxito, sana y duradera, primero tienes que cultivar esa relación contigo mismo. Si buscas que otra persona supla tus carencias, vas a repetir la misma historia una y otra vez, porque nadie puede darte lo que tú anhelas excepto tú. Trabaja en ti, re-enamórate del ser que eres y lo demás vendrá solo.

No pierdas el tiempo con quien: no está interesado; no te toma en serio; no dice lo que piensa y siente; esconde alguna mala intención; no te escucha con el interés necesario o todas las anteriores. Walter Riso.