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¿Sabías que una de las top búsquedas en Google en el año 2015 fue cómo ser feliz? Pareciera que nada nos da la felicidad eterna, solo momentos de alegría temporal que no perduran más allá de unos cuantos días, semanas, meses y que siempre vienen precedidos de momentos de tristeza, melancolía, sentimientos de vacío, de insatisfacción y confusión.

¿Por qué nos pasa esto? Déjame que te diga algunas de las razones más comunes de este mal tan de moda:

  • No sabemos cómo gestionar nuestras emociones.
  • Tenemos poco conocimiento de quienes somos.
  • No estamos haciendo lo que verdaderamente queremos.
  • Esperamos que los demás solucionen nuestros problemas.
  • No hemos aprendido a agradecer ni valorar lo que ya tenemos.
  • Nada nos parece suficiente y siempre queremos más.

La felicidad es el estado de ánimo por el cual nos sentimos plenamente satisfechos, bien porque disfrutamos de algo bueno o porque gozamos de aquello que deseamos.

Y la lista puede continuar hasta el infinito pero ¿sabes qué?, que todo se aprende, así que vamos manos a la obra y a descubrir algunos truquitos que pueden ayudarte a ser feliz o, al menos, a mantener ese sentimiento durante el tiempo:

  1. La felicidad no es un estado permanente: vivimos en un mundo dual, por lo que no existiría la felicidad sin la tristeza, el mal sin el bien, la generosidad sin el egoísmo. Tienes que partir de la base de que no se puede ser feliz las 24 horas del día. Habrá momentos de alegría, otros de calma, de tristeza y así sucesivamente. La clave está en entender el por qué de nuestras emociones y aprender a gestionarlas de manera inteligente. Para ello es imprescindible…
  2. Conocerse uno mismo: muchas veces la felicidad brilla por su ausencia simplemente porque no nos conocemos y, por ende, no sabemos para qué hacemos las cosas que hacemos, lo que nos gusta, disgusta, etc. La base para tener una vida equilibrada y feliz es saber quiénes somos, de esta manera será mucho más fácil entender qué cosas nos afectan, cuáles nos alejan de la felicidad y que otras nos acercan.
  3. La tristeza es igual de necesaria: como he dicho en el punto primero, es importante entender que la felicidad no es un estado permanente, sino que habrá momentos de tristeza, soledad, enfado, rabia. Esto es completamente normal ya que cada una de las emociones que sentimos tienen un mensaje para nosotros. La clave, como bien he dicho, es aprender a gestionarlas. La tristeza nos invita a la reflexión, a la introspección y al análisis de nuestra vida. La rabia nos enseña a poner límites a situaciones que pueden ser abusivas, a defendernos o a eliminar aquellos factores que son injustos y nos hacen daño. Así pasa con todas y cada una de las emociones. Todas son necesarias e igual de válidas.
  4. ¿Qué vida estás viviendo? Muchas veces vivimos en modo de piloto automático, hacemos las cosas porque así se nos ha enseñado, trabajamos en sitios que no nos gustan, tenemos relaciones de pareja que no nos llenan simplemente porque a cierta edad hay que tener pareja si o si o porque no sabemos estar solos, etc. Es muy importante que analices si la vida que estás viviendo es la que TÚ quieres o la que te han impuesto desde fuera. Cuando hacemos las cosas por los demás, por miedo a quedarnos solos o a la desaprobación de los otros, vivimos una vida que no es nuestra.
  5. Agradecer y valorar lo que ya tenemos: la mayoría de veces pensamos que conseguir esto o aquello nos va a hacer felices. Pero ¿sabes qué pasa luego? Que cuando conseguimos lo que tanto deseábamos nos va a dar un sentimiento de felicidad temporal. “Cuando adelgace voy a ser feliz, cuando me den ese trabajo voy a ser feliz, cuando me case voy a ser feliz, cuando me compre esa casa voy a ser feliz, cuando tenga pareja voy a ser feliz”. ¿Te suena? En vez de ver lo que si tenemos, miramos al futuro sin siquiera darnos cuenta de las cosas que ya hay en nuestra vida, y esto da lugar a…
  6. Relacionamos la felicidad con cosas externas: ¿qué quiero decir? Que pensamos que solo las cosas que consigamos (materiales) o determinadas personas (pareja, amigos, familia) nos van a dar la felicidad y que, mientras no las tengamos, seremos infelices y desdichados. Proyectamos constantemente nuestra felicidad en aquello que es externo a nosotros. ¿Sabías que la clave de la felicidad empieza por uno mismo? Si te das cuenta, cuanto más te conoces, más te quieres, más te respetas y más sabes quién eres, menos cosas y personas necesitarás para sentirte bien.

¿Te has sentido identificado con algunas de las cosas que he dicho? Si aún así te gustaría saber en qué áreas de tu vida necesitas un empujoncito, te animo a que hagas la Rueda de la Vida, un ejercicio muy sencillito de coaching que te dará una visión más amplia de tu vida y el cual no te llevará más de 5 minutos.

Cualquier sugerencia, duda o comentario puedes mandarme un email a hola@elisafraile.es ¡Estaré encantada de ayudarte!