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Deja de complacer a los demás. Ser amable con las personas cercanas a nosotros es lo más normal del mundo. El problema radica cuando intentamos complacer al otro a toda costa por el miedo al rechazo o por la búsqueda constante de amor. Si esto te pasa, ya es hora de que dejes de complacer a los demás y asumas por fin las riendas de tu vida.

Desde bien pequeños se nos enseña a ser generosos, complacientes y agradecidos. Cuando hacemos lo que el otro nos pide, recibimos aprobación y cariño. Mientras que si no lo hacemos, pueden llegar a enfadarse con nosotros, regañarnos e incluso castigarnos. Esta conducta queda anclada inconscientemente, y no es hasta la edad adulta que nos damos cuenta de que algo no anda bien. Hay personas que buscan constantemente (y sin darse cuenta), que los demás les den amor y que aprueben sus conductas. Agradar y complacer a los demás puede ser una conducta positiva. Sin embargo, cuando esto se convierte en temor a ser rechazado, generará sentimientos como la frustración, la ansiedad y la depresión.

Cuando intentas complacer al otro, ¿te has preguntado si lo haces como acto de generosidad o como demanda de amor? Si tu respuesta ha sido la segunda, sigue leyendo. Cuando damos al otro, es un acto noble de generosidad e innato al ser humano. Pero cuando damos por obligación, nos encontraremos con sentimientos de infelicidad e insatisfacción, ya que lo estaremos haciendo esperando algo a cambio. Presta atención a las siguientes claves para dejar de complacer a los demás y tomar de una vez por todas las riendas de tu vida.

Cómo dejar de complacer a los demás

  1. ¿Qué esperas conseguir? Si tus conductas buscan complacer al otro buscando algo a cambio (bien sea amor, aprobación o atención), analiza el por qué y para qué de lo que haces. ¿Qué buscas en el otro que no te estás dando tú?
  2. No actúes desde la superficialidad. Si actúas demandando amor, los demás tarde o temprano se darán cuenta de tu actitud de necesidad. Y esto, a la larga, terminará por afectar a tus relaciones negativamente.
  3. Redescúbrete. En vez de proyectar tus carencias de cara a la galería, haz un alto en el camino y mira en tu interior. ¿Para qué quieres complacer a los demás? ¿A cambio de qué? Empieza a trabajar en tu autoestima y en tu crecimiento personal. Así comenzarás a complacer a los demás de forma sana y sin demandar nada a cambio.
  4. ¿Tú qué quieres? Antes de tomar cualquier decisión o de actuar, hazte la siguiente pregunta: ¿Realmente quiero hacerlo? No hagas las cosas “porque hay que hacerlas”. Es igual de humano el hacer algo que te apetece como decir no y no hacerlo.
  5. Lee. Si ves que te cuesta dejar de complacer a los demás, o que te sientes mal cada vez que no haces “lo que deberías”, busca ayuda en los libros. En ellos siempre encontrarás respuestas a todos tus problemas. Un libro muy recomendado es el de Harriet B. Braiker “La enfermedad de complacer a los demás”. Además, en este libro podrás hacer un test para saber cuándo debes preocuparte.

Y antes de terminar, recuerda la famosa frase de Woody Allen

“No conozco la clave del éxito. Pero sé que la clave del fracaso, es tratar de complacer a todo el mundo”.