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Eres un ser completo. Si, tú. Tú que me estás leyendo en este preciso momento. No es una mera casualidad que hayas venido a parar sobre estas líneas. Sé que durante mucho tiempo has creído que te faltaba algo para ser feliz, que necesitabas arreglar partes de ti que no estaban bien.

¿Sabes algo? Que no necesitas arreglar nada, porque no hay ni una sola parte de ti que esté estropeada. Eres un ser completo, y eso incluye tanto las partes de tu cuerpo que te gustan como las que no. Incluye los aspectos de tu personalidad que te gustan como los que no. Incluye tanto tu luz como tu sombra, y eso es maravilloso, aunque tu ego no lo sepa ver…de momento.

Déjame decirte algo: eres un ser humano, no eres perfecto. Ni falta que te hace. Y eso es magnífico, porque te permite expandirte constantemente, y cambiar tantas veces como sea necesario. Todo cambia, la única cosa que permanece es el propio cambio, y éste está en continuo movimiento.

Tu cuerpo no es el mismo que hace una semana y tampoco lo será dentro de un año. Tus gustos, personalidad, miedos y ambiciones tampoco. Lo único que permanece intacto es tu esencia, tu luz, aquello que verdaderamente eres. Y va mucho más allá de tu cuerpo físico, de tu identidad y de todas y cada una de las máscaras con las que te presentas al mundo.

Es fácil dejarse llevar por los pensamientos. Es fácil desconectar de ese espacio de sabiduría que todos llevamos dentro, incluíd@ tú. Te vuelvo a recordar que eres un ser completo, aunque tu mente te diga lo contrario. Los pensamientos no son el problema, ni la solución. La clave reside en qué es lo que haces con lo que piensas. Todo depende del prisma con el que observes la realidad, tu realidad. Y repito de nuevo, eres un ser completo. Vales y eres mucho más que tu peso, que tu físico, que tus experiencias, que tu personalidad.

¿Cómo puedes contribuir al mundo?

Cuando te centras exclusivamente en ti pierdes el foco, la mente te domina y el ego se apodera de tu vida.

¿Cómo puedes salir de tu mente y enfocarte en servir a los demás?

Al estar en el sentir, en el dar lo mejor de ti, bajas al cuerpo y te relacionas desde el amor, no desde el miedo. Como consecuencia tu realidad y experiencias cambian. No te pido que me creas, pero si te pido que lo experimentes y que juzgues por ti mism@.

Recuerda que no hay nada malo en ti. No necesitas nada externo para conseguir esa felicidad tan anhelada. Todo viene de dentro. Una vez comprendes esto, no hay nada más que hacer.

♥ Feliz día ♥

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