fbpx

¿Alguna vez te has planteado por qué ciertas personas te caen bien y, sin embargo,  otras te caen mal? A veces somos conscientes de aquellas cosas que nos gustan del otro pero otras tantas no sabemos identificar las razones detrás de esa atracción o rechazo. Al relacionarnos con otros seres, en realidad lo estamos haciendo con nosotros mismos. Lo que nos gusta del otro es aquello que poseemos en nuestro interior. Lo mismo pasa con las cosas que nos molestan de los demás. No son más que un reflejo de nuestra sombra, por ello las relaciones sociales (no solo las de pareja) son un elemento crucial si queremos conocernos a nosotros mismos.

Todas las relaciones funcionan como espejo, es decir, todo aquello que reconocemos como positivo o negativo en el otro no es más que un reflejo de lo que albergamos en nuestro interior. A través de los demás podemos descubrir muchos aspectos de nosotros mismos, ya que lo que vemos fuera no es más que un reflejo de nuestro interior. Todas y cada una de las relaciones que tenemos son herramientas muy valiosas de aprendizaje, las cuales pueden enseñarnos mucho acerca de nosotros, bien sea una relación de amistad, de pareja, con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. Todas ellas encierran una oportunidad para comprobar cómo nos relacionamos, cómo nos comportamos, cómo nos sentimos, qué nos agrada, que nos produce rechazo, etc.

Muchas veces tendemos a culpar a la otra persona de ser de tal o cual manera. Esto es un error, ya que al juzgar al otro no solo nos juzgamos inconscientemente a nosotros mismos, sino que perdemos una oportunidad muy valiosa de aprender. Siempre que te moleste algo de alguien, hazte estas preguntas: ¿por qué me irrita su conducta, de dónde viene esta sensación negativa? ¿qué aspecto de mi me está mostrando esta emoción que no quiero ver?. Los demás no nos producen tristeza, alegría, rabia, ilusión o enfado. Todas estas emociones las generamos nosotros en base a nuestras experiencias, valores y creencias.

De forma inconsciente proyectamos en los demás aquellas cosas que están en nuestra sombra. Cuando nos gusta algo de alguien, en esa persona vemos nuestro reflejo, y a través de esa relación vemos aquellas cosas que nos gustan de nosotros, que valoramos y de las cuales no somos conscientes. Al igual pasa con las emociones negativas, cuando algo en el otro nos rechina o nos molesta, estamos viendo una parte de nosotros que negamos, bien porque no nos gusta o bien porque se nos enseñó a ocultar esa parte nuestra.

Lo positivo de todo esto es que cada vez que te relaciones con alguien podrás darte cuenta de tu luz y de tu sombra, de lo que te gusta de ti y de lo que no, y no solo crecerás como persona sino que también mejorarán tus relaciones. Un ejemplo muy claro se ve en las relaciones de pareja. Hay muchas personas que están con una pareja que no las quiere, que las ningunea, que no las respeta, las ignora. Y son también muchas personas las que no entienden por qué sus parejas les tratan así, cuando en realidad el problema no es únicamente la pareja, sino la relación que estas personas tienen consigo mismas. Si el otro no te respeta y eso te molesta, mira dentro de ti y analiza si tú te respetas a ti mismo o no. El exterior es un reflejo de nuestro interior. Si no te respetan, ¿cómo estás promoviendo tú esta situación? No olvides que somos responsables de lo que nos sucede, nadie nos puede hacer sentirnos bien o mal si nosotros no elegimos sentirnos así primero. El poder de elegir cómo sentirte no lo tienen los demás, lo tienes única y exclusivamente tú.

Si quieres conocerte más a ti mismo, presta especial atención a todas las relaciones que tienes en tu vida, a las personas que forman parte de ella, a lo que te gusta y lo que no de los demás. Se dice que somos el promedio de las 5 personas con las que más tiempo pasamos, así que cuida, selecciona y escoge a consciencia las personas con las que quieres pasar más tiempo en tu vida.

“Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos” – Carl Gustav Jung.