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Algo muy humano es la necesidad de pertenecer al grupo social, pero hay una línea muy fina entre el querer pertenecer a un grupo y la codependencia emocional. Cuando queremos agradar a los demás a toda costa, hay un problema que encierra una baja autoestima y una escasa o nula seguridad en uno mismo.

Es normal que queramos agradar a los demás, no hay nada de malo en ello. A la mayoría nos gusta encajar y llevarnos bien con las otras personas, ahora bien, si tu preocupación por lo que los demás piensen de ti llega a obsesionarte o a causarte más de un quebradero de cabeza, algo no termina de encajar. ¿Te suenan estas frases?

¿Tú qué harías si estuvieras en mi lugar? ¿Qué opinas de esto que acabo de hacer? ¿Crees que he hecho mal? ¿Crees que he hecho bien? ¿Voy bien vestida? ¿Qué crees que dirán de mí?

Una cosa es buscar la aprobación externa de una forma sana, sin que ello nos condicione y sin que delimite nuestra vida, y otra muy diferente es la de depender de los juicios y de las opiniones que los demás puedan hacer sobre nosotros. Cuando la necesidad de agradar a los demás pasa por encima de nuestros valores, creencias y necesidades básicas, estamos hablando de un problema de autoestima, de autoconocimiento y de autovaloración personal.

El estar hambriento de reconocimiento externo es un indicador de un desconocimiento de nosotros mismos. Al no saber quienes somos, no podemos querernos y, por ende, proyectamos nuestra valía en las opiniones y valoraciones de los demás. Una persona que demanda atención y busca la aprobación a toda costa, será como una marioneta en manos de los otros. Si alguien un día le dice algo positivo, esta persona se sentirá pletórica, pero al momento en que reciba un comentario negativo (puede ser algo tan simple como un “no estoy de acuerdo contigo”), se hundirá y con ella su concepto de valía personal.

A continuación te dejo una serie de claves y de libros para que tu necesidad de agradar a los demás no te reste toda tu energía:

  1. Conócete:dedica tiempo a conocerte en profundidad. Pasa tiempo a solas, en silencio, medita, escribe y aprende a escuchar tu voz interior. Si quieres conocerte más a fondo, te recomiendo que eches un vistazo a los siguientes libros: “Tus zonas erróneas de Wayne Dyer y Usted puede sanar su vida de Louise L. Hay”.
  2. Comienza a pensar en ti:está bien que pienses en los demás, pero date cuenta de que no vas a poder dar amor si tú no sabes dártelo a ti primero. Antes de tomar cualquier decisión, piensa en cómo te sientes. Lo que vas a hacer o estás haciendo, ¿te hace sentir bien? O por el contrario, ¿va en contra de tus valores?
  3. Aprende a decir NO:Para ganar autoestima, respeto y credibilidad frente a los demás y, sobre todo, ante ti mismo, has de aprender a decir NO.  Asegúrate de que cuando le estés diciendo SI al otro, no te estés diciendo NO a ti. Si tienes problemas para decir que no, te recomiendo que leas los siguientes libros: “No diga si cuando quiera decir no de Herbert Fensterheim | Jean Baer o El arte de decir no de Hedwig Kellner.
  4. Acepta que te van a criticar:lo quieras o no, la gente va a tener una imagen de ti positiva o negativa. Asume que hagas lo que hagas habrá personas a las que les gustes y otras a las que no. ¿O acaso a ti te caen bien todas las personas que conoces? Aprende a aceptar que los demás tengan sus propias opiniones al igual que tú tienes las tuyas. Cuando te des cuenta de que lo que los demás piensen de ti no tiene nada que ver contigo, que es algo innato al ser humano fundado en nuestras creencias y experiencias vitales, te quitarás un gran peso de encima.
  5. Entiende la raíz de tu problema:es difícil cambiar una situación si no sabemos su origen. ¿De dónde viene tu necesidad de gustar? ¿Viene de alguna experiencia pasada? ¿Quizá de algún mensaje que recibiste de pequeño? En la edad adulta solemos adquirir conductas que aprendimos en el pasado y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Quizá por una mala experiencia aprendiste que tenías que gustar a todo el mundo, o de pequeño recibiste el mensaje de “se simpático, recuerda que tienes que agradar a los demás”. Sea lo que sea, encuentra su raíz, acéptala y busca soluciones para cambiarla.

Recuerda, si eres tú mismo y dejas de perseguir la aprobación externa, la gente correcta llegará a tu vida y la errónea se marchará. Libérate de una vez por todas de la máscara y se tu mismo, y recuerda…

“Si vives para agradar a las personas, todo el mundo será feliz excepto tú”.