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Tema polémico que nos afecta a una gran mayoría, principalmente a mujeres. Durante muchos años tuve problemas de alimentación. Sufrí anorexia con episodios de bulimia desde los 12-13 años hasta casi los 25. Pensaba que si estaba delgada los demás me iban a querer más, que iba a ser más guapa, a tener más éxito con los chicos y a ser más popular.

Pero nada más lejos de la realidad. Hubo una época en la que mi alimentación consistía en un paquete de tabaco, chicles, una coca cola light (siempre), un par de lonchas de jamón, uno o dos huevos revueltos y una lata de sardinas. Todo esto sin contar los días en que era capaz de devorar una caja entera de bombones en menos de 2 minutos para después correr al cuarto de baño a vomitar. ¿Sabéis que pasó? Que adelgace 6 kilos en un mes.

Mi peso ideal está entre los 50-55kg. Llegué a los 46 kilos y medio. Estaba muy delgada, mis amigas, novio y familia no paraban de decirme la grima que daban mis brazos y mi cuerpo en general. La comida la compraba en función de las calorías que tuviese. Me apunté al gimnasio y  no para estar en forma, sino para adelgazar. Recuerdo un día que fui, entré al vestuario, vi a una chica que yo consideraba como el prototipo de chica al que yo quería aspirar para ser feliz, me dije a mi misma que yo jamás sería así, me hundí y me fui al momento llorando. Yo que pensaba que adelgazando iba a ser feliz, os voy a decir cómo me iba sintiendo a medida que iba perdiendo peso:

  • Cada vez me veía más fea y gorda.
  • El asco por mi misma empezó a aumentar considerablemente.
  • No entendía como mi novio podía quererme.
  • Cada vez me comparaba más con ideales de belleza inalcanzables.
  • Me podían decir que era guapa, que creía que se reían de mi.
  • Me odiaba a mí misma.
  • Me moría de hambre, la comida controlaba cada segundo de mi vida.
  • Estaba pálida, débil y sufría mareos constantemente.
  • Muchas veces me costaba hasta tenerme en pie, no tenía fuerzas.
  • Y la lista sigue y sigue y sigue…

Desde muy joven busqué ser aceptada por los demás ya que yo misma no me aceptaba.

Mis problemas de anorexia fueron una llamada a gritos de socorro. ¿Y sabéis lo que pasó? Que por cada día que pasaba muriéndome de hambre (literal, muriéndome, porque la anorexia es un camino directo hacia la muerte), más sola y vacía me sentía. Fue un día que simplemente me cansé. Me harté de ese estado de tristeza constante, me harté de que la comida controlase mi vida, me harté de odiarme, me harté de ser una infeliz. Busqué ayuda y comenzó mi recuperación.

Me llevó años el dejar de obsesionarme con el cuerpo perfecto, con la delgadez extrema y con los cánones de belleza establecidos por tantas revistas de moda y programas de televisión. El primer paso para cambiar fue reconocer y admitir que había tocado fondo, que en realidad no es que quisiera estar delgada, sino que quería huir de mi misma, sentirme en control, y la alimentación era lo único que yo pensaba que tenía bajo control a la par que me hacía olvidarme de mi misma.

¿Qué aprendí de esta experiencia? Que todo empieza por uno mismo, por amarnos y aceptarnos tal y como somos. Es un camino difícil, y aunque ya no he vuelto a tener problemas con la comida, alguna que otra vez me sorprendo a mi misma pensando en si he cogido más kilos de los que debería o mirando mis perfectas imperfecciones en el espejo. Poco a poco, es un camino que lleva tiempo pero del cual se puede salir. Y he aquí lo que aprendí por el camino:

  • La felicidad no la marca la báscula. Cuanto más delgada estaba, más infeliz era.
  • Conocernos a nosotras mismas y aceptarnos es la base para estar cómodas en nuestra propia piel.
  • La belleza cambia con las modas, y con los años. Los valores personales, la generosidad, la alegría, el compartir y el agradecer no.
  • Vivir acorde a uno mismo es la mayor reclamación de libertad que hay.
  • La comida es necesaria para tener energía y vivir.
  • El físico no determina lo que vales como persona. Hay personas bellas exteriormente y vacías por dentro.
  • La gente no te quiere por tu apariencia, o ¿acaso tú admiras a los demás únicamente por su aspecto físico?
  • Las mejores personas que he conocido, aquellas con las que podría pasar horas y horas, no son ni modelos ni seres “perfectos” como los que nos venden las revistas.
  • Vivir obsesionado con el físico te quita horas de tu vida y te priva de pasar buenos momentos con los tuyos.
  • Los demás no te rechazan, te rechazas tú.
  • Tu cuerpo es la herramienta más valiosa que tienes en esta vida, cuídala.

Si has tenido o tienes algún tipo de problema con la comida como he tenido yo y miles de personas y quieres compartir tu experiencia, deja un comentario o mándame un mensajito a hola@elisafraile.es y estaré encantada de hablar contigo.