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Cuando hablamos de una relación de pareja tóxica, el primer punto a destacar es que no existen las relaciones tóxicas, sino que son los miembros de la pareja los que tienen comportamientos o actitudes tóxicos. Las relaciones de pareja tóxicas nacen de personas tóxicas pero, ¿qué es todo esto? Sigue leyendo para identificar qué tipo de relación tienes y para descubrir unas claves que te ayudarán a tener una actitud más sana y positiva en cuanto a tus relaciones de pareja.

Son muchas las personas que tienen la errónea creencia de que el amor significa sufrir. “Si no sufres es que no le quieres lo suficiente” se suele decir. Es normal que este tipo de pensamientos sean parte del día a día de muchas personas. El cine, las novelas románticas y los cuentos de princesas en necesidad de un príncipe que las rescate han hecho mella en la sociedad, enseñándonos que los celos, el sufrimiento y el apego emocional no son más que síntomas de amor puro y verdadero. Si en tu relación de pareja tú, tu pareja o los dos experimentáis más sufrimiento que felicidad y alegría por estar juntos, es posible que estés viviendo una relación tóxica. Dentro de este tipo de relación ambas personas adoptan dos roles, el de víctima y el de victimario:

  • La víctima en este caso suele ser aquella persona dentro de la pareja que se siente “maltratada” por el otro. Son personas sumisas que generalmente tienen problemas de autoestima, de inseguridad, dependencia emocional, celos, etc.
  • El victimario suele ser la persona dominante de la relación. Son aquellos que se sienten dueños de la misma. Aunque el victimario sea quien domina, la inseguridad, los sentimientos de inferioridad y de baja autoestima suelen estar presentes en ambos miembros por igual.

Síntomas de una relación de pareja tóxica

  1. Se confunde amor con necesidad:cuando necesitas al otro porque sin él/ella te sientes vacío, infeliz e inseguro, hablamos de un problema de codependencia emocional. Una pareja se compone de dos personas individuales y completas recorriendo juntas el mismo camino. Cuando sin el otro sientes que no eres nada y sufres por su ausencia, algo no anda bien.
  2. Te olvidas y te alejas de ti:es normal que al empezar una relación queramos pasar tiempo con el otro y saberlo todo de esa persona especial, pero cuando tu obsesión por tu pareja te deja a ti de lado, vas por el camino equivocado.
  3. Dejas de lado todo aquello que te gustaba:es muy típico que en las relaciones tóxicas uno de los dos miembros abandone todas aquellas actividades que le gustaban (incluso a sus amigos) por convertirse en la sombra del otro.
  4. Los momentos de felicidad y bienestar son mínimosen comparación con los momentos de sufrimiento o desgaste emocional.
  5. Celos, miedo, desconfianza y necesidad de controlar cada movimiento de tu pareja.
  6. Crees firmemente que los problemas que hay en la relación son culpa tuya, que si no fuera por tu actitud tu pareja te querría más. ¡Craso error! En una relación tóxica el victimario representa a la perfección el papel de manipulador y te enredará en su trampa.

¿Cómo salir de una relación de pareja tóxica?

  1. Plantéate en primer lugar qué es lo que te ata a esa persona. ¿Apego, miedo a la soledad, al rechazo, miedo a tu pareja o a ser abandonado? ¿Sentir que sin esa persona no eres suficiente?
  2. Hazte esta pregunta crucial:¿soy feliz junto a esta persona? Si tu respuesta es un no rotundo o un “sí pero…”, analiza que son aquellas cosas que te hacen infeliz y cómo podríais (entre los dos, nunca olvides que una relación es de 2 y que el trabajo debe ser realizado por ambos y a partes iguales) solucionarlas.
  3. Trabaja en ti, pasa tiempo a solas y dedica todos los días un espacio al autoconocimiento.
  4. Valórate. ¿Te valoras lo suficiente? Recuerda que recibimos lo que permitimos. Si el otro no te trata como a ti te gustaría, analiza de qué manera contribuyes tú a esa situación. Muchas veces nos quejamos de que no nos valoran o no nos respetan lo suficiente. Si este es tu caso, hazte la siguiente pregunta:¿en qué áreas de tu vida no te estás respetando a ti mismo? ¿Tú te valoras?
  5. Retoma aquellas actividades que te gustaban y dejaste de lado o apúntate a actividades nuevas. Pasa tiempo a solas, verás que no pasa nada por pasar menos tiempo con tu pareja.
  6. Trabaja en tu autoestima. Si tú no te valoras, ni tú pareja ni nadie lo hará. Cuando nos queremos poco y tenemos hambre emocional escogemos parejas que no nos aportan más que quebraderos de cabeza (recuerda que atraemos lo que tenemos en nuestro interior).
  7. Si el problema es mayor, busca ayuda en libros, familiares, amigos o profesionales.
  8. Recuerda que la vida es un círculo, que todo lo que sube baja y viceversa. Nada es para siempre y todo tiene solución (siempre y cuando queramos cambiar y mejorar).