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¿Alguna vez te has parado a pensar en todo lo que vales?

Claro…tanto compararte con los demás, que ya ni siquiera recuerdas lo tremendamente valioso/a que eres. Has pasado tantos años comparándote con el resto, que has olvidado el poder de tu mirada, de tus palabras, de tu sonrisa. Has olvidado la magia de tu ser, aquellas particularidades que te hacen único/a. Has olvidado quien eres. Pero no pasa nada, porque aquí estoy para recordártelo.

¿Sabes que todo aquello que tanto admiras en los demás es tuyo?

Lo reconoces porque forma parte de ti, aunque hasta el momento no te hayas dado cuenta. ¿Recuerdas todos los momentos difíciles de los que has salido? ¿Recuerdas todos aquellos momentos que han sido especiales gracias a ti? Nunca menosprecies el valor que tienes, porque no hay nadie igual, y nunca lo habrá. Ser tú es un regalo, eres único/a, y eso es maravilloso, porque significa que no hay dos personas iguales, ni nadie como tú. ¡Esa es tu mayor virtud! ¡Que no hay nadie como tú!

Cuando aprendas a aceptar que cada uno somos especiales a nuestra manera, cuando te des cuenta de que, aunque la sociedad quiera que encajes en un molde determinado, y que aquello que te hace especial es algo único en ti, dejarás de querer ser como los demás. Vives en un mundo que se beneficia de tu inseguridad, haciéndote sentir inferior para convertirte en un clon de miles.

No hay nada más auténtico que una persona que es ella misma. Y no hay mayor gasto de energía que pretender ser quien no eres. ¿Te das cuenta de todo el esfuerzo que haces por ser lo contrario a lo que eres tú? ¿Para qué sigues repitiendo el patrón? ¿Para encajar? Pero…para encajar ¿dónde? ¿Acaso quieres que quieran a una máscara, a un personaje, a una fachada que no eres tú?

Cuando comiences a ser tú mismo/a, te darás cuenta de que la gente que atraes será más afín a ti, y descubrirás que dentro de la magia de mostrar tu ser más vulnerable, hay más personas que, como tú, se mueren de ganas de tener un contacto real. Además, cuando te das el permiso de ser quien eres realmente, no quien te han dicho que deberías ser, le estás haciendo un regalo a los demás. Les estás permitiendo ser ellos mismos.

¿Qué te gusta de ti? ¿Con qué te sientes cómodo/a? ¿Qué aspectos de tu personalidad y/o de tu físico te hacen sentir bien en tu piel? Sácale provecho a ello, céntrate en eso. No malgastes tu energía en ser quien no eres, porque ¿sabes qué? Que por más que luches por cambiar…

Nunca dejarás de ser tú, y eso es lo que te hace jodidamente maravilloso/a.