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Celulitis, estrías, venitas, cara make up-free, pelo corto, pecho pequeño, culo respingón, esa soy yo, al desnudo. Todas y cada una de las marcas de mi cuerpo cuentan una historia, mi historia y la de miles de mujeres (y hombres) a los que se les ha enseñado desde pequeños que sus imperfecciones eran motivo de todo menos de amor. “Si tuvieras más tetas, el pelo largo y fueras rubia, serías perfecta. Joder que delgada estás. Uffff que gorda te has puesto. Vaya culo estás echando. Tú eres de piernas anchas. No comas tanto. ¿Para qué te cortas el pelo? Serías más sexy con el pelo largo. Si dedicaras más tiempo a arreglarte…¿En serio vas a salir con eso?” Son solo algunos de los mensajes que he recibido a lo largo de mis 31 años de vida.

¿En serio vamos a seguir incentivando estos mensajes, con perdón de la expresión, de mierda? Las marcas en mi cuerpo reflejan una historia de más de 16 años de trastornos de alimentación, episodios de anorexia-bulimia, de control y obsesión por tener el cuerpo perfecto, el pelo perfecto, la cara perfecta, el pecho perfecto. Ya es hora de decirle NO a todos los mensajes que nos venden de que no valemos, de que tenemos que pesar X kilos, tener una apariencia y no otra, disimular defectos tan normales como la celulitis, etc.

Menos competir y más compartir, juntos podemos cambiar el mundo, ayudando a miles de personas que sufren trastornos de alimentación, dismorfia corporal y una falta de amor hacia si mismos. No es nuestra culpa, es lo que nos han enseñado, pero si es responsabilidad nuestra el cambiarlo. La vida se nos va señores, se nos va, dejemos de malgastarla obsesionándonos con el número de la báscula y utilicémosla para ayudarnos los unos a los otros. 💖💕💓

Ilustración de Cecile Dormeau