fbpx

Hace tiempo me encontré esta foto navegando por Internet, y curiosamente hoy la he vuelto a ver. Recuerdo hace dos años que iba en el metro de Nueva York cuando vi un anuncio similar, o hace poco en un centro comercial en el que vi un cartel que decía algo así «comprate estos pantalones y te verás una talla más delgada».

Antes me enfadaba mucho cuando veía este tipo de mensajes, antes cuando aún seguía obsesionada con mi físico. Cuando aprendes a aceptar tu cuerpo, a sacar el máximo partido de él y a agradecer todo lo que hace por ti, cambias tu percepción, tu actitud y la forma de relacionarte contigo mism@. Aprendes que tu cuerpo es como es, y lo abrazas, aprendes a escucharlo, empiezas a nutrirlo, a cuidarlo, a reconocerlo, a agradecerle todo lo que hace por ti.

A pesar del daño que le hemos causado (dietas, pastillas para adelgazar, ayunos, horas de ejercicio extenuante) él sigue ahí, ¿no es maravilloso?

Es difícil cambiar años de hábitos negativos y no hay una fórmula mágica para sanar trastornos de alimentación o distorsiones mentales que nos llevan a querer cambiar nuestro físico constantemente de la noche a la mañana (pero ojo, difícil no significa imposible, todo lo contrario).

Es a través de las ganas de recuperarse, de la inspiración que otros que han pasado por lo mismo pueden transmitirnos y de las ganas de ayudar a los demás lo que nos cura, lo que nos sana. A veces algo tan simple como dejar de mirarnos el ombligo y servir, ayudar a personas que estén pasando por lo mismo que nosotros puede ser el acto de amor más grande hacia uno mismo, un acto de sanación.

Convierte tus problemas en una oportunidad para guiar a otros

Utiliza a tu favor los problemas que has tenido que superar a lo largo de tu vida para inspirar y ayudar a otros. Si has pasado por una experiencia difícil, úsala y ponla al servicio de los demás. Si la has vivido es para algo, tu ejemplo y tu historia pueden ser de gran ayuda para quienes necesiten esa inspiración para salir adelante.